el Kredo

El Kredo: INTRODUCCIÓN

El Kredo es un sistema filosófico que ofrece una cosmovisión, una guía moral y consuelo espiritual a las personas que valoren la argumentación filosófica basada en la lógica y la experiencia empírica y un acercamiento interdisciplinar e intermetodológico, en lugar de conformarse con una Fe basada en la experiencia personal, la Palabra revelada o la palabra promulgada por las instituciones eclesiásticas. Dicho de otra forma: el Kredo ofrece lo que ofrecen las religiones sin ser una religión.

Este primer texto es introductorio y muchas cuestiones serán ampliadas y  explicadas en textos posteriores. Todo lo que decimos es revisable y debatible, estando siempre abiertos a nuevos argumentos y a nuevos datos contrastables.

Cosmovisión

Este sistema ofrece una explicación del origen y funcionamiento del Universo basándose en la ciencia (modelo del Big Bang, teoría de cuerdas, etc.) y la filosofía (fenomenología, teología, etc.). El Kredo tiene una visión de la realidad panteísta, es decir, identifica a lo que comúnmente se llama Dios, Diosa o Dioses con el Universo. Damos especial importancia a la Luz (u ondas electromagnéticas en general) por ser la primera forma de energía/materia que existió según el modelo del Big Bang, pero también por tener unas propiedades físicas tan especiales y por su estrecha relación con:

  • la vida
  • la percepción
  • el conocimiento
  • la conciencia
  • la bondad

Una aclaración semántica: a veces llamaremos “Diosa Luz” al Universo. Personificar a la entidad que nos creó y que propicia la conciencia y la cooperación es útil psicológicamente en muchas ocasiones. Pero como veremos, sería un error considerar que el Universo tiene una mente equiparable a la humana.

El Universo no es solo físico, sino que también es mental: existe una dimensión subjetiva privada no reductible a lo que hoy se entiende por energía/materia. Todos tenemos acceso a nuestra experiencia en primera persona de forma directa y, a nuestro entender, no requiere demostración. Para comprenderlo basta con pensar en algo subjetivo como el dolor: la ciencia puede demostrar empíricamente que las señales eléctricas viajan por los nervios y activan ciertas neuronas en el cerebro, pero para identificar eso con el dolor, han tenido que preguntar al sujeto de prueba si le duele, o identificar gestos asociados con el dolor, pero el neurocientífico no puede acceder a ese dolor para cerciorarse de que esa persona lo ha sentido, por tanto, existe una dimensión subjetiva de la realidad que jamás podrá ser explicada a través de un método que precisa datos experimentales objetivos.

En filosofía, diferentes formas de materialismo desvirtúan lo mental, considerando que se genera espontáneamente cuando la materia alcanza cierto grado de complejidad, o directamente negando la existencia de la mente. La cosmovisión del Kredo es panpsiquista, es decir, consideramos que la experiencia subjetiva consciente es parte de la materia desde la escala más simple (fotones y otras subpartículas) hasta la más compleja; y a mayor complejidad, mayor grado de conciencia.

El cerebro humano es sin duda uno de los objetos más complejos que conocemos en todo el Universo y, por tanto, uno de los más conscientes, pero el objeto más complejo de todos es el Universo en sí. Por eso, consideramos que el Universo tiene el mayor grado de conciencia y esto, junto con otros motivos que también expondremos, nos lleva a identificarlo con lo comúnmente llamado Dios, Diosa o Dioses.

Guía moral

Además de ofrecer una cosmovisión, el Kredo postula una serie de valores morales que también se sustentan en argumentos científicos y filosóficos. Por tanto, estos valores se argumentan de forma lógica, y giran  en torno a una máxima: se debe priorizar la cooperación frente a la competición.

Los seres humanos contamos con diversos instintos y habilidades, algunas de estas características naturales son más útiles para la cooperación y otras son más útiles para la competición, pero depende de nuestro libre albedrío el priorizar lo uno o lo otro. ¿Pero por qué priorizar la cooperación? Como hemos dicho, hay diversos argumentos científicos y filosóficos que respaldan esta máxima, como por ejemplo, el consenso científico acerca de la importancia de la cooperación para la supervivencia humana. También se han hecho simulaciones informáticas del Dilema del Prisionero que sustentan matemáticamente la cooperación, dejamos un enlace a un vídeo de Veritasium que lo explica en profundidad: Lo que el Dilema del Prisionero Revela Sobre la Vida, el Universo y Todo lo Demás.

En el Kredo consideramos que la cooperación, identificable con lo que llamamos “bondad” o “amor”, es una propiedad o fuerza del Universo tanto como lo es la mencionada experiencia subjetiva. Desde nuestra perspectiva panpsiquista y panteísta, este argumento no está carente de lógica: el Universo se vuelve más consciente a medida que los seres que lo habitan se vuelven más inteligentes, y desea o está en su naturaleza el volverse más consciente, así que necesita que estos seres inteligentes sigan existiendo y evolucionando, y la cooperación, más que la competición, propicia la supervivencia de la especie. En pocas palabras, la Diosa Luz desea que hagamos el bien, lo propicia, porque eso nos hará sobrevivir a largo plazo y así podrá seguir volviéndose más y más consciente.

Consuelo espiritual

Por último, el Kredo ofrece consuelo ante la angustia existencial que provocan cuestiones como cuál es el sentido de la vida o qué sucede tras la muerte. El panteísmo y el panpsiquismo, junto con la evidencia científica, son suficientes para ofrecer respuestas a estas preguntas.

El Universo está vivo. No en el sentido biológico, pues no es un ser hecho de células, sino de espacio/tiempo, materia/energía y mente. La Diosa Luz es un ser consciente y con cierto ciclo de vida: nació y está envejeciendo a la vez que se torna consciente de sí misma. Ese es el sentido de la vida: los seres vivos somos parte esencial de un Universo que se observa a sí mismo para tomar autoconciencia. Autores como Alan Watts, Brian Cox o el renombrado divulgador científico Carl Sagan han dicho que somos el Universo conociéndose a sí mismo, y esta tesis concuerda con la visión panteísta y panpsiquista del Kredo.

Así que, ¿qué pasa con nuestra consciencia cuando morimos? ¿Deja de existir la experiencia subjetiva que estamos experimentando o una suerte de alma abandona el cuerpo para ir a otro lugar? En el Kredo consideramos que la experiencia consciente está en cada partícula y en el Universo en sí. Por tanto, la experiencia personal que tiene cada persona es tan solo un estado temporal, pero antes de nacer, los átomos que nos forman y el Universo en sí eran conscientes, y lo seguirán siendo tras la muerte. Al fin y al cabo, eso es lo que somos: átomos y una parte del Universo.

Como la ciencia ha mostrado, nuestros átomos (carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno) formaron parte de otros seres vivos en el pasado y lo harán tras nuestra muerte; el hierro de nuestra sangre corrió y correrá por otras venas; el agua de nuestro cerebro llovió y lloverá sobre los campos, fluyó y fluirá por los ríos. Somos solo un estado temporal de algo mucho más duradero, un pequeño trozo de algo mucho más grande. En el Kredo hablamos de rencarnación atómica para referirnos a esta reutilización de las partículas que nos forman, y nos consuela saber que la muerte de la persona no es el final, ni su nacimiento fue el principio.

La Diosa Luz no solo nos ha creado, también nos ha hecho conscientes y capaces de percibir la bondad como parte fundamental de la Creación. El Universo nos dice de diferentes formas que la cooperación entre seres conscientes es la clave para que sigamos comprendiéndolo, para que siga comprendiéndose. Esto es también un consuelo espiritual, pues nos hace sentir amados por nuestra creadora y nos hace disfrutar de la vida al hacer cosas buenas por los demás, ya que cuando hacemos algo bueno por otra persona, nos lo estamos haciendo a nosotros mismos.