Hîpnia

¿Hola?… Sí… Vale, sí. Este mensaje está llegando a la Tierra. Me llamo Krossys el Emisario, soy de otro mundo, si te diera más detalles te confundiría. Vayamos por partes.

El mundo al que perteneces es solo uno de los muchos «mundoversos», así los llamamos en Hîpnia. Son mundos que fueron creados por los Phîlon, unos seres que, desde tu punto de vista, vendrían a ser como una especie de dioses.

Tengo muchas cosas que explicarte: cómo fueron creados los mundoversos, cómo algunos humanos (y seres soñantes de otros mundos) han viajado a través de los sueños, los retos a los que se enfrentan los onironautas y, lo más importante de todo, debes comprender por qué tu mundo corre peligro, y por qué los sueños son la clave para salvarlo.

Al principio, Onto era lo único que existía. Onto era la existencia en sí, el concepto existencia, y no era consciente de sí misme. Pero estaba en su naturaleza realizarse y hacer que los demás conceptos existieran, así que creó a Conciencia y a Cambio, y junto con estos dos nuevos conceptos, creó a Tiempo y a Espacio, a Luz y a Oscuridad, a Orden y a Caos, a Vida y a Muerte, y a muchos más conceptos, todos ellos existentes gracias a Onto. Estos conceptos se volvieron conscientes de sí mismos gracias a Conciencia y Cambio, que desde el principio cuidaron de todos ellos. Cuando los conceptos se volvieron conscientes de sí mismos, Onto, Conciencia y Cambio los contemplaron con orgullo, y se sintieron como une adre, una madre y un padre. Estos seres primigenios, estos conceptos conscientes, se hicieron llamar Phîlon.

Los Phîlon sintieron la dicha de existir y ser conscientes, pero querían realizarse, como sus progenitores. Así que Espacio y Tiempo crearon el primer lugar que existió, y Luz y Oscuridad se realizaron en él, y así todos los demás. Los Phîlon habían creado el primer lugar, lo llamaron Hîpnia. Y ya no había solo conceptos, también cosas.

Hîpnia es un lugar, sí, un mundo podríamos decir, pero no es un universo como el tuyo, ni un planeta esférico, nada parecido. Hîpnia es un conglomerado de lugares, una telaraña de espacios conectados entre sí por pasajes. Algunas de estas regiones parecen desiertos de arena, otras están cubiertas por mares, otras son como sistemas planetarios, otras contienen cuevas diamantinas. Puedes saltar a un lago y, sin saber que ahí había un pasaje, aterrizar en un pico nevado situado en otra región.

Vida y Muerte observaron lo que los otros Phîlon hicieron, pero sabían perfectamente que Onto no deseaba la existencia de más seres capaces de sufrir. Onto se había vuelto cada vez más consciente a medida que los Phîlon, partes de sí misme, se volvían conscientes. Vio que sus hijos tenían deseos y a veces sufrían al no poder realizarlos, pero no lo pasaban tan mal, al fin y al cabo, eran sempiternos, no padecían las penurias de tener un cuerpo y eran capaces de crear. Pero los seres vivos no podían existir, sino como conceptos. Así que Vida y Muerte esperaron, quizá algún día Onto cambiaría de opinión: consideraban que las vicisitudes de lo biológico debían darse para que Onto se conozca a sí misme. También esperaron su momento Guerra, Paz, Salud, Enfermedad, Bien, Mal, Intelecto, Deseo y, por supuesto, Sufrimiento.

En Hîpnia las cosas no tienen un nivel de realidad más básico. Quiero decir que los sólidos y líquidos, por ejemplo, no están hechos de átomos, sino de realidad pura, de existencia misma. El tiempo no se divide en tiempos de Planck, ni se acelera o ralentiza, así que Vida y Muerte sufrieron en silencio durante eones su deseo de crear seres capaces de vivir y morir. Hasta que Orden y Caos, impacientes por ver la creación de sus hermanos, los convencieron de desobedecer a Onto. Así fue como los Phîlon restantes se decidieron a llenar Hîpnia de seres vivos, los habitantes de ese primer lugar, los hîpnios. Aparecieron plantas y animales y hongos y seres que no encajan en ninguna de las categorías que conoces. Aparecieron también seres cuyo nivel de conciencia iba incluso más allá que el de los Phîlon, pues además de ser inteligentes, vivían más facetas de la realidad en sus carnes, pues sufrían de formas nuevas, y no eran eternos como Onto, ni sempiternos como los Phîlon, sino que eran mortales.

Los Phîlon envidiaron a sus creaciones y decidieron hacerse corpóreos para experimentar su mundo. Ahora que eran más que conceptos conscientes, sus cuerpos eran objetivamente hermosos y sus rostros reflejaban felicidad de distintas maneras. Nadaron por los ríos de Hîpnia, a Líquido y Frío les encantó la sensación de nadar en sí mismos. Calor y Plasma prefirieron bañarse en la superficie de un sol. Vida e Intelecto conversaron con las gentes de unas y otras regiones. Los Phîlon disfrutaron del caleidoscópico mundo que habían creado.

Onto enfureció, y amenazó a sus hijos con quitarles la existencia. Ellos suplicaron clemencia, y le aseguraron que no volverían a crear seres capaces de sufrir. Onto les perdonó, pero no tardarían en desobedecerle de nuevo, en lo que se conoce como la Segunda Génesis.

Orden y Caos hablaron con dos de sus tres progenitores, Conciencia y Cambio, argumentando que Onto, adre de todos los Phîlon, debía volverse más consciente, y que para ello debían seguir creando seres inteligentes que experimenten la existencia de formas nuevas. Al principio, Conciencia era reacia a desobedecer de nuevo a Onto, pero Cambio estuvo de acuerdo con sus hijos y los ayudó a convencerla.

Algunos Phîlon se unieron a lo que acabaría siendo la creación de los mundoversos, pero no todos, por eso algunos conceptos se dan en Hîpnia y no en los mundoversos. Un ejemplo claro es Magia, ella rehusó participar en la Segunda Génesis. En Hîpnia sí hay seres mágicos, es decir, capaces de manipular la realidad a voluntad. Me refiero a la creación ex nihilo, la invocación, la hidroquinesis, ese tipo de cosas. Sin embargo, no hay magia en la Tierra, ¿verdad? Si mi información es correcta y todo lo que te estoy contando sucedió así, Magia no se realizó en los mundoversos. Tampoco Nubro, un estado de la materia que no existe en los mundoversos; solo tenéis sólidos, líquidos, gases y plasmas, pero no tenéis nubros. En fin, así sucedió con diversos Phîlon, se negaron a desobedecer a su adre de nuevo.

Los Phîlon rebeldes se preguntaron cómo podían crear mundos diferentes a Hîpnia, mundos que de alguna forma pasaran desapercibidos a Onto. Se percataron de que Onto tenía un vínculo muy fuerte con Hîpnia porque estaba hecha de realidad pura, las regiones creadas eran plenamente existentes. Por tanto, ¿y si intentaran crear mundos menos existentes, menos reales? Espacio y Tiempo trabajaron juntos y crearon un nuevo tipo de material que era ambas cosas, tanto espacial como temporal, y que Gravedad pudo moldear fácilmente. Cambio y Conciencia dieron su don a ese material. Luz y Oscuridad, impacientes, se apresuraron a pintar sus claroscuros en esos nuevos lugares. Los demás Phîlon hicieron lo propio, aunque tuvieron que inventar cosas nuevas, como las partículas, los campos y algunas fuerzas. Finalmente, tras mucho tiempo y esfuerzo, diseñaron los átomos, las moléculas y las células.

Los Phîlon responsables de la Segunda Génesis demostraron ser inmensamente creativos, pues diseñaron una forma de existir menos existente que la realidad pura, lugares menos reales que Hîpnia, los mundoversos. De entre todos ellos, destaco la Tierra, la Mater y Doedae. Ahora ya lo sabes: tu mundo es real, sí, pero hay un mundo que es más real todavía, Hîpnia. Digamos que es como comparar lo que tú llamas ficción y lo que tú llamas realidad: Hîpnia está un paso más hacia el ser.

Lo que te he estado explicando, la creación de los Phîlon, de Hîpnia y de los mundoversos, es considerado simple mitología por muchas gentes de Hîpnia. La mayoría de los hîpnios creen que su mundo ha estado ahí siempre, inmutable, eterno, y que los mundoversos ni siquiera existen. Pero unos pocos hîpnios sabemos la verdad.

Cuando los Phîlon crearon Hîpnia, como he dicho, la hicieron de realidad pura. Crearon espacios no discretos, hicieron que el tiempo corriera inalterable, crearon suelos terrosos, superficies marinas, áreas llenas de aire. De esta forma, idearon y materializaron entornos muy diversos. Y cuando, en contra de los designios de Onto, llenaron Hîpnia de seres vivos, crearon desde cero las diferentes formas de vida, dándoles las características adecuadas para vivir en esos entornos y haciéndolas interdependientes. Es decir , los seres vivos de Hîpnia, incluidos los seres inteligentes, no surgieron por selección natural como en tu mundo, fueron diseñados y realizados. Además, las especies no cambian con el tiempo, se mantienen en armonía con su medio sempiternamente.

Los Phîlon crearon centenares de especies inteligentes en Hîpnia, y muchas de ellas tienen dos brazos, dos piernas, una cabeza, manos y pies de cinco dedos, es decir, son lo que en tu mundo llamáis “humanoides”. Algunas de estas especies fueron reproducidas en los mundoversos, es decir, en los mundos físicos como la Tierra; tú eres un ejemplo. Los Phîlon querían mundos similares a las regiones de Hîpnia: con montañas y llanuras, ríos y lagos, mares y océanos, bosques y animales, y también una o varias especies inteligentes que ocuparan un lugar especial en esos mundos siendo las entidades más conscientes. Sin embargo, querían que esos nuevos lugares y seres fueran menos existentes, que no estuvieran hechos de realidad pura. Tuvieron que inventar una nueva forma de crear.

Todo empezó cuando Orden y Caos sembraron la semilla del deseo en dos de sus tres progenitores, Conciencia y Cambio. Los cuatro sabían que Onto, con una conciencia cada vez más compleja y miríadas de fenómenos interesantes en los que centrar su atención, no era capaz de verlo todo a la vez. Así que escogieron reunirse en un lugar aburrido: un árido paisaje de una región sin vida de Hîpnia. Sus hermosos cuerpos humanoides reflejaban su naturaleza particular: Conciencia tenía aspecto de cálida madre, hermosa y regordeta, Cambio se mostraba como un apuesto padre, paciente pero tajante, Orden y Caos eran dos aniñados y guapos gemelos cuya única diferencia era su expresión calmada y traviesa respectivamente.

  • No es mala idea – dijo Cambio.
  • Es una idea pésima – discrepó Conciencia –. Ya hemos desobedecido a Onto una vez, si lo hacemos de nuevo, nos quitará la existencia.
  • ¿De verdad, madre? – preguntó Caos – ¿No deseas crear seres que experimenten la existencia de nuevas formas? Onto se vuelve más consciente a medida que creamos.
  • Tiene razón, madre – intervino Orden –. Al crear a los hîpnios, he sido partícipe en la realización de nuevos equilibrios, ordenando las cadenas alimenticias y los ecosistemas, y mi hermano ha gozado también causando nuevos tipos de desorden. Los seres vivos son la clave, especialmente los más inteligentes y sensibles. Debemos crear más.
  • Pero… – Conciencia miró a sus hijos dubitativa – ¿Qué habéis querido decir con “menos existentes”? ¿Cómo vamos a crear esos lugares y seres?
  • Hola… Disculpad, ¿se puede?

Una Phîlon considerada menor, pero que no lo es en absoluto, apareció en escena. La pequeña e inquieta Creatividad había estado escuchando la conversación en su forma no corpórea. Risueña y traviesa, era amiga de Orden y Caos, aunque se llevaba mejor con este último. Se materializó e intervino en la conversación.

  • He tenido una idea – emitió una risilla de niña sabionda y sus ojos ámbar reflejaron premeditación –. Cuando escuché que Orden y Caos querían crear mundos menos existentes, pero no sabían cómo, me puse a pensar y estuve hablando con otros Phîlon.
  • Creatividad, mi niña, sabes que no es agradable que te espíen – la reprendió Cambio.
  • Disculpad… me encanta jugar a esconderme, pero he estado atenta y quiero ayudar.
  • Te escuchamos – dijo Conciencia.
  • Todos los Phîlon tenemos que colaborar – comenzó –, como en la creación de Hîpnia, pero no es necesario que hagamos cada parte del mundo por separado, cada especie, cada entorno. La idea es que, si creamos un punto que sea todo a la vez y dejamos que evolucione por sí solo convirtiéndose en un mundo… pero necesitaríamos un espacio que a la vez sea tiempo.
  • ¿Cómo? – Orden no lo entendía, pero en su mirada ilusionada se intuía la esperanza de crear nuevas estructuras.
  • Es bastante complejo, lo admito, pero he estado hablando con Espacio y Tiempo y dicen que es factible. Sería un espacio-tiempo de unas diez dimensiones o así. Y como el transcurso del tiempo sería una dimensión más, podríamos observar el devenir de ese mundo al completo, las eras se desplegarían como láminas al observarlo. Sería un mundo cambiante, que se formaría y evolucionaría a partir de ciertos ingredientes y cierta configuración inicial.
  • ¿Pero cómo se llenará de seres vivos? – Orden quería entenderlo bien, así como Conciencia que atendía con curiosidad – ¿Cómo habrá siquiera entornos habitables en ese espacio-tiempo? ¿Los seres tendrán diez dimensiones o qué?
  • No, no, solo cuatro, tres espaciales y el tiempo. Lo he estado hablando con Luz y con Calor, y después con Plasma y Gas, y…
  • Ja, ja, ja. ¿Cuánto tiempo llevas planeando esto? – preguntó Caos con una sonrisa maquiavélica. Cambio y Conciencia miraron a su hijo, y después a su hija, con una mezcla de orgullo e indignación.
  • Bueno, sí, je, je… reconozco que me he volcado en este proyecto y no os he dicho nada hasta estar todo bien atado. Yo… veréis… No me habéis prestado mucha atención, quizá por mi costumbre de intentar pasar desapercibida, pero desde que empezasteis a crear Hîpnia, he estado insuflándoos mi deseo de crear. Cuando Onto nos prohibió hacer más lugares y seres, la angustia me invadió. No puedo seguir conteniéndome. Tenemos que crear.
  • Así que habéis inventado una nueva forma de crear – dijo Cambio –. Estoy realmente impresionado, de verdad. Pero no acabo de entender cómo serían esos mundos. Por favor, explícanoslo y, si se puede hacer, cuentas con mi bendición.
  • Y con la mía – se convenció Conciencia.

Creatividad explicó su idea.

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